Mujeres en Nicaragua luchan contra la cultura machista en el país

Mujeres en Nicaragua luchan contra la cultura machista en el país

MDG : Women empowerment in Nicaragua : Femuprocan Canteen, a women cooperative
Mal remuneradas y devaluadas; mujeres productoras de Nicaragua están luchando contra la discriminación de género
Por: Oliver Balch

El teléfono suena en la casa de Alicia Arrosteguis en La Perla, un pueblo al oeste de Nicaragua. “No me dijiste que no sería más que una hora?”, dice a su marido en el otro extremo de la línea. “Que vuelvas ahora, y tráeme algo para comer!” Todo el mundo se ríe, reconociendo la molestia marcada en su voz. Pero, con la clasificación 132 de Nicaragua de 187 países en el Índice de Desigualdad de Género 2014 de la ONU, también se puede encontrar algo serio en su tono juguetón.
Arrosteguis es una de las 78 participantes en un proyecto que tiene el objetivo de destacar el trabajo no remunerado de las mujeres en el sector agrícola en Nicaragua. “Las mujeres dan un apoyo integral para el proceso productivo, igual tratándose de la preparación de alimentos en el hogar, por ejemplo, o ayudando directamente con la cosecha. Pero este trabajo siempre se pasa por alto”, dice Juan Bravo, gerente de la cooperativa Juan Francisco Paz Silva a la que Arostegui es socia.

En un intento por resolver este problema, la cooperativa se acercó a su mayor comprador – el minorista británico The Body Shop- y pidió que el valor del trabajo tradicional de la mujer se incluyera como un costo de la cadena de producción. El minorista aceptó la propuesta y hasta la fecha el acuerdo ha generado ingresos adicionales para la cooperativa de alrededor de $ 30.000. Bravo dice que el pago no es meramente simbólico. Se trata de un costo fijo que se contabiliza junto a gastos laborales convencionales, materias primas y otros insumos.

Las mujeres de la cooperativa han decidido utilizar los ingresos adicionales para la formación profesional en ocho comunidades, especialmente dirigido a mujeres marginadas fuera de la cooperativa. Otra parte de los fondos se utiliza para proporcionar capital inicial a ideas empresariales. El grupo de Arrosteguis ha invertido en un horno eco-eficiente para hornear pan y venderlo en el mercado local. Otras microempresas se ocupan de producir productos lácteos, artesanías, medicina natural y servicios de belleza.

La iniciativa indica un movimiento cooperativo luchando por el derecho de las mujeres en la cultura machista de Nicaragua. Entre los pioneros encontramos a Soppexcca, una unión de cooperativas que representa a 650 productores de café en el departamento de Jinotega. “Fuimos la primera cooperativa que definió y aplicó una política de igualdad de género concreto en 2003”, dice Fátima Ismael, gerente de la cooperativa. “Con la ayuda de FLO [Fairtrade International], otras 32 cooperativas de Nicaragua adoptaron sus propias políticas de género en los tres años siguientes.”
En la constitución de Soppexcca están incluidos principios de igualdad de representación de las mujeres y plena participación en la toma de decisiones. Además, la cooperativa organiza talleres para mujeres y hombres sobre temas como la violencia doméstica, así como las leyes relacionadas a los derechos de las mujeres.

Estas iniciativas coinciden con los esfuerzos del gobierno de Nicaragua para promover la igualdad de género. Hoy, todos las instituciones públicas tienen la meta de una relación 50:50 de los empleados masculinos y femeninos y la policía tiene una división centrada en la violencia doméstica.
“Hace un par de años, habría sido difícil decir que el gobierno tenía una política de igualdad de género”, dice Estella Amador, directora regional de Pro Mujer, una ONG centroamericana que promueve la igualdad de género. “Hoy, hay un énfasis mucho mayor en las cuestiones de género en toda la sociedad.”
Sin embargo, Ismael dice que la mayoría de los programas de gobierno aún no se han filtrado a través de las zonas rurales, donde se ubican muchas de las cooperativas de pequeños productores como la suya. “Nicaragua todavía tiene una cultura muy machista, es todo un proceso largo de desaprender esto”, dice ella. Incluso dentro Soppexcca, sólo 220 de sus 650 miembros son mujeres. En la mayoría de las cooperativas, el porcentaje de participación femenina es aún menor.

Una excepción notable es Femuprocan, la única federación de pequeñas productoras en América Central que está formada solamente de mujeres. Ubicada fuera de la pequeña localidad de Ciudad Darío en el departamento de Matagalpa, la federación cuenta con más de 2.000 socias.
“Nuestra visión es empoderar a las mujeres como productoras rurales, algo que hacemos a través de la educación, cada vez mejor organizadas y compartiendo ideas entre nosotras mismas”, dice Julia Castellón, representante de Femuprocan.

Ella no subestima la tarea por delante. Femuprocan está haciendo una campaña por la reforma a la ley que regula las cooperativas, que mantiene un sesgo hacia los hombres. También está presionando al gobierno para hacer cumplir su promesa de proporcionar crédito a las mujeres para que puedan comprar su propia tierra.

Según Blanca Molina, gerente de la UCA San Ramón y presidenta de CECOCAFEN (Central de Cooperativas Cafelateras del Norte), es crucial equipar a las mujeres a ser más independientes económicamente para la lucha por la igualdad de género. Para esto, la UCA ayuda a coordinar préstamos de inicio para miembros de la cooperativa de mujeres. “Nuestro objetivo es que las mujeres puedan ganar sus propios ingresos y tener más opciones en cómo gastan su dinero. De esa manera pueden empezar a romper la dependencia [de los hombres] que existe en la actualidad “, explica.

Ella cita a un grupo de 28 mujeres en El Privilegio, una de las cooperativas asociados a la UCA San Ramón, que han creado recientemente su propia pequeña planta tostadora de café. Ahora venden su propia marca de café molido en el mercado local. Muy pronto, el café también estará de venta en una nueva cafetería en el centro de San Ramón que será dirigida por mujeres de otra cooperativa local.

Por otra parte, en Achuapa, donde está la sede de la cooperativa Juan Francisco Paz Silva, Juan Bravo acaba de supervisar la última reunión anual de la organización. Con alegría en su voz, él cuenta la lista de los nuevos miembros. Por segundo año consecutivo, las mujeres superan a los hombres.

Fuente: The Guardian
Articulo Original (Inglés): Women in Nicaragua combat country’s macho culture

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